
Hoy ha sido un día pesado y atareado, pero se que en la noche la veré y seremos cómplices de caricias mutuas y caminaremos por el sendero del erotismo. El pensar solo en esa situación hace que mi temperatura corporal se eleve con si estuviera enfermo.
La tarde de aquel día se torna larga y aburrida, miro su foto que guardo con recelo en el cajón de mi escritorio. Mi corazón late demasiado rápido, aunque no lo quiera admitir estoy enamorado.
El reloj que se encuentra en la pared de mi oficina marca las siete y una sonrisa se dibuja en mi rostro, mi cuerpo esta encerrado en esta habitación pero mis pensamientos y mi corazón se encuentran con mi mujer. Me pongo el saco, apago la computadora y salgo con prisa a tomar un taxi, que me lleve a su lado y poder tomarla entre mis brazos y apretarla hasta que nuestros cuerpos se fusionen en uno solo.
Le exijo al taxista que acelere, mis deseos de estar a su lado sobrepasan todo límite, llego al local donde se encuentra trabajando, el tipo que se encuentra en la puerta me observa con extrañeza. ¿Quieres pasar a verla? me pregunta. Y asentando la cabeza le respondo que si, es lo que mas deseo en estos momentos.
Adelante y me abre la puerta de par en par, saco de mi bolsillo un sol y se lo entrego, como una forma de agradecimiento.
La señora de la recepción me invita a sentarme y me ofrece algo para tomar, le acepto la copa, del bolsillo de mi saco extraigo mi encendedor acompañado con mi cajetilla de cigarros favoritos, prendo uno para acortar el tiempo.
Miro alrededor y me doy cuenta que no soy el único esperando, todos los que ahí se encontraban silbaban y aullaban como lobos alunados. Y de pronto la luz se apago, una canción empezó a escucharse como fondo, la puerta se abrió y por fin salio mi amor, todos los demás hombres aplaudían y la miraban con un deseo animal.
Lucy bailaba sensualmente al compás de la canción, mientras se desprendía de sus ropas, era el centro de atención, pero en mi mente solo baila para mi y cada paso me lo dedicaba.
Al termino de su show me acerque y juntos nos dirigimos a un cuarto pequeño y oscuro en donde el pudor esta prohibido de entrar. Mientras yo me bañaba con su sudor, ella me llenaba de caricias que me llevaban al paraíso de los mortales.
La noche se silencio cuando de mi boca salio un grito de satisfacción, Salí de ese cuarto mas enamorado que nunca y en la vieja cómoda que se encontraba al costado de la puerta siempre le dejaba 50 soles como recompensa por hacerme tan feliz.
Los hombres que tuvo en su vida la tildaban de puta, prostituta o ramera, pero para mi ella siempre será mi verdadero amor.
La tarde de aquel día se torna larga y aburrida, miro su foto que guardo con recelo en el cajón de mi escritorio. Mi corazón late demasiado rápido, aunque no lo quiera admitir estoy enamorado.
El reloj que se encuentra en la pared de mi oficina marca las siete y una sonrisa se dibuja en mi rostro, mi cuerpo esta encerrado en esta habitación pero mis pensamientos y mi corazón se encuentran con mi mujer. Me pongo el saco, apago la computadora y salgo con prisa a tomar un taxi, que me lleve a su lado y poder tomarla entre mis brazos y apretarla hasta que nuestros cuerpos se fusionen en uno solo.
Le exijo al taxista que acelere, mis deseos de estar a su lado sobrepasan todo límite, llego al local donde se encuentra trabajando, el tipo que se encuentra en la puerta me observa con extrañeza. ¿Quieres pasar a verla? me pregunta. Y asentando la cabeza le respondo que si, es lo que mas deseo en estos momentos.
Adelante y me abre la puerta de par en par, saco de mi bolsillo un sol y se lo entrego, como una forma de agradecimiento.
La señora de la recepción me invita a sentarme y me ofrece algo para tomar, le acepto la copa, del bolsillo de mi saco extraigo mi encendedor acompañado con mi cajetilla de cigarros favoritos, prendo uno para acortar el tiempo.
Miro alrededor y me doy cuenta que no soy el único esperando, todos los que ahí se encontraban silbaban y aullaban como lobos alunados. Y de pronto la luz se apago, una canción empezó a escucharse como fondo, la puerta se abrió y por fin salio mi amor, todos los demás hombres aplaudían y la miraban con un deseo animal.
Lucy bailaba sensualmente al compás de la canción, mientras se desprendía de sus ropas, era el centro de atención, pero en mi mente solo baila para mi y cada paso me lo dedicaba.
Al termino de su show me acerque y juntos nos dirigimos a un cuarto pequeño y oscuro en donde el pudor esta prohibido de entrar. Mientras yo me bañaba con su sudor, ella me llenaba de caricias que me llevaban al paraíso de los mortales.
La noche se silencio cuando de mi boca salio un grito de satisfacción, Salí de ese cuarto mas enamorado que nunca y en la vieja cómoda que se encontraba al costado de la puerta siempre le dejaba 50 soles como recompensa por hacerme tan feliz.
Los hombres que tuvo en su vida la tildaban de puta, prostituta o ramera, pero para mi ella siempre será mi verdadero amor.
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